Esta entrada está dedicada a todas las personas que de una manera u otra forman parte de mi 'ecosistema' profesional. Vosotros sabéis quiénes sois.
Para ser honesto [as always], creo que es difícil que alguno de vosotros se decida a poner en práctica lo que voy a contar. Creo que se trata de un ejercicio culturamente 'extraño', pero de todas formas quiero comentarlo porque si conseguís llevarlo adelante, descubriréis que su impacto en vuestras vidas puede ser brutal [que diría Josep]. Y, por supuesto, podéis contar conmigo, como yo cuento con vosotros, para ponerlo en práctica.
La mayor parte de vosotros habrá oido hablar de [o sufrido] los famosos 'feedback 360º'. Bien, el ejercicio que os propongo es una alternativa radical [mente distinta] al mismo. Es una propuesta de Kim S. Cameron, un nombre de referencia en el ámbito profesional del Appreciative Inquiry [hace tiempo que no os hablo de AI, lo sé]. Cameron diseñó [en 2008] una herramienta que no compara a un individuo con respecto de una lista pre-establecida de competencias, sino que ofrece una composición de retratos que captan la contribución de una persona a la organización, así como a las vidas de aquellos con los que se relaciona. A diferencia del 'feedback 360º', que con frecuencia suscita más desacuerdo, confusión, frustración, enojo o vergüenza que sorpresas positivas, el best-self feedback típicamente consigue motivar a la persona a desarrollar todo su potencial. Aunque Cameron concibió esta técnica para ser utilizada en un contexto organizacional, puede ser utilizada, con las precauciones debidas, bajo otro tipo de configuraciones [ej, un profesional libre dentro de su 'ecosistema'].
El diseño original de Cameron es como sigue. Una persona solicita a otras veinte personas [compañeros de trabajo, clientes, proveedores, amigos, familia], que escriban tres breves anécdotas para responder a una pregunta 'apreciativa', esto es, una pregunta diseñada para sacar a la luz los aspectos positivos, fortalezas, capacidades en las que se destaca, etc, de una situación, organización o persona [sobre la redacción de preguntas apreciativas, disponemos de multitud de referencias. The Art of Powerful Questions, por ejemplo, es una buena guía. Puede descargarse gratuitamente desde el enlace. También son recomendables The Power of Appreciative Inquiry o, para ejemplos concretos, la Encyclopedia of Positive Questions].
Ejemplos de este tipo de preguntas son:
- ¿Querrías describirme tres ejemplos concretos de situaciones en las que me has visto hacer una contribución especial o importante a la organización?
- ¿Recuerdas en qué momentos concretos te sentiste más orgulloso de mi, de considerarte amigo mío? Descríbeme al menos tres.
- ¿Cuáles son, en tu opinión, mis principales 'puntos fuertes' como profesional? Por favor, ilústramelos con tres ejemplos concretos en los me recuerdes poniéndolos en práctica.
Cuesta creer que nadie en este país se preste a esto, verdad? En fin, sigamos.
Así que cada persona consultada escribe tres historias [esto es importante, emplear ese formato de narración] en las que se describen de manera concreta situaciones en las que vieron a la persona evaluada dar lo mejor de sí misma. Idealmente, te encuentras con 60 anécdotas breves que, en su conjunto, capturan tu "mejor Yo", tus fortalezas, tus contribuciones únicas como el individuo único que eres. Al igual que no es fácil ver nuestros defectos, tampoco lo es ver nuestras propias fortalezas. De hecho, en mi opinión es mucho más difícil saber en qué eres realmente bueno. Es por eso que este proceso de análisis [de lectura, reflexión, síntesis de historias positivas] se vive por lo general como una auténtica epifanía. A través de este ejercicio descubres cómo eres para los demás cuando 'brillas' ante sus ojos. Puede ser una experiencia muy intensa [añado de mi cosecha - no exenta de dolor, aunque sea otro tipo de dolor].
Puesto que las historias describen comportamientos [objetivos, objetivables], se hace posible identificar qué comportamientos valorados por los otros debemos 'magnificar'. Podemos definir estrategias para sacar el máximo partido a nuestras fortalezas. Y una vez que has visto esa imagen ideal de tí, una vez que has visto lo bueno que puedes llegar a ser, esa imagen te acompaña toda la vida y ya no quieres vivirla de otra manera.


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