Decíamos en una entrada anterior, que para que la hipótesis sostenida por un emprendedor innovador acerca de la oportunidad de negocio que ha identificado pudiera aceptarse como válida [es decir, hasta que una evidencia incontestable la demuestre falsa, algo que nunca podemos descartar], deberían cumplirse tres condiciones, a saber
- Hay un Problema o necesidad real no resuelto satisfactoriamente;
- Este problema o necesidad puede ser resuelto [satisfactoriamente] por nosotros;
- Y, además, podemos ganar dinero resolviéndolo ahora y en el futuro, es decir, hay negocio.
Suelo encontrarme con casos en los que se me presenta una solución ya definida o en camino de ser construída como producto [Ajuste Solución - Producto] para la que, sin embargo, no se ha comprobado si existe un problema o necesidad que requiera de dicha solución [es decir, no se ha verificado el Ajuste Problema - Solución]. Es un error muy frecuente, comprensible si se tiene en cuenta cómo funciona nuestro cerebro por defecto, pero no deja de ser un error. Estais avisados.
Pero supongamos que el problema o necesidad es real. Supongamos que, mediante entrevistas con potenciales clientes y representantes de otras partes interesadas hemos ganado una comprensión suficiente del problema, suficiente como para permitirnos hacer predicciones al respecto con bastante probabilidad de acierto. La pregunta siguiente es, entonces, ¿Puede ser resuelto [satisfactoriamente] este problema por nosotros? Cuando digo 'nosotros' me refiero, evidentemente, al emprendedor y a la red de relaciones que teje alrededor de su idea.
En mi opinión, podríamos estar razonablemente seguros de que podemos resolver de manera satisfactoria un problema identificado si:
- Conocemos [bien] una solución mejor que la empleada en ese momento para lidiar con el problema, siendo mejor por tener un menor coste, más adecuada al potencial cliente, de más fácil manejo, más eficaz, etc;
- Podemos convertir esa solución en un producto o servicio comercializable, lo que implica, a su vez, que se den como mínimo las siguientes condiciones: que somos capaces de crear un proceso [fabricación o prestación de servicio] para producirla; que podemos hacerlo cumpliendo con la legislación vigente que sea de aplicación en cada caso [sanitaria, medioambiental, de la competencia, etc]; que sabemos cómo presentar el producto o servicio al cliente; que somos capaces de fijar un precio y que somos capaces de hacer llegar esa solución al cliente.
- Por último, el problema no estaría resuelto de forma satisfactoria, al menos para nosotros, si no pudiéramos hacer todo lo anterior a un coste menor de lo que pretendemos ingresar por la venta de nuestro producto o servicio. Es decir, hay que resolver el problema y ganar dinero en el proceso.
Reunir evidencias que nos permitan verificar estas condiciones nos sitúa más allá de Ajuste Problema - Solución, de lleno en el Ajuste Solución - Producto y de camino al Ajuste Producto - Mercado. En el proceso, las zonas "oscuras" de su Modelo de Negocio se irán "aclarando", las incertidumbres se irán despejando, a medida que aprendemos más, tratando de averiguar cómo ganar dinero con nuestra idea de negocio. En la próxima entrada hablaremos de la última de las tres grandes condiciones.


Recent Comments