El sistema de toma de decisiones más versátil, potente y efectivo que conozco sigue siendo arrojar una moneda al aire, aunque hay que saber utilizarla. En primer lugar asignas un valor distinto a cada lado de la moneda. Por ejemplo, cara significa "sí" y cruz significa "no". Luego, lanzas la moneda. Observa el resultado: si te sientes cómodo con lo que la moneda dice, entonces esa es tu decisión, sin duda. Pero si te sientes incómodo con la tirada, toma la decisión opuesta. Sea como sea que caiga la moneda, tu intuición tendrá la última palabra. La moneda te dará ese empujón que necesitas para seguir su consejo.


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