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03/23/2011

Comments

Mario López de Ávila Muñoz

Pablo, gracias por tu comentario.

En algún momento también yo he pensado que esto de emprender se ha puesto de moda, con el riesgo que conlleva de banalización, distorsión y perversión, entre otras muchas palabras que acaban en "ón".

Con todo, es lo que hay, no hay recuperación posible sin el esfuerzo emprendedor, algunos se han dado cuenta y lo han incorporado a su discurso.

Para combatir el efecto "moda" tenemos que equilibrar la euforia triunfalista con sentido común, una sana dosis de escepticismo y bastante prudencia. Recordaría a los emprendedores que se centrasen no en lo que pueden ganar si las cosas salen bien, sino en lo que pueden permitirse el lujo de arriesgar - y perder, si las cosas salen mal.

Tu postura es inteligente, porque los supuestos no cuestionados que haces sobre tu negocio pueden acabar arruinando el proyecto [y a ti de paso]. Si trabajas para sacar partido a las críticas y además mantienes el buen humor, las probabilidades de llegar a buen puerto aumentan considerablemente :-)

Pablo Villanueva Alonso

Leo este post y me detengo a reflexionar un instante en esta tarde de domingo.

En las últimas semanas se han celebrado muchos actos de apoyo a los emprendedores en Madrid. Últimamente da la sensación de que "emprender" se está conviendo en una moda. Sin entrar a valorar si eso es real, y si resulta positivo, el emprendimiento es un movimiento necesario hoy en día. Paralelamente a esa afirmación, tengo la impresión de que, a veces, parece direccionado por intereses que van más allá del puro impulso interno de la persona que decide crear un sueño donde antes no había nada .

En un país como el nuestro si eres emprendedor y te va bien, te suelen criticar, y si eres emprendedor y te va mal, te critican seguro. Parece necesario un cambio de paradigma y ese cambio, desde mi humilde opinión, no surgirá pasando de una postura de crítica a una de elogio mediático.

El problema con la mayoría de nosotros es que preferimos ser arruinados por los elogios que salvados por las críticas. Yo, al margen de reconocer la necesidad de ayuda real, abogo por posturas que nos ayuden a cuestionarnos profundamente y a pulir con mimo los sueños que queremos construir.

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