¿Por qué se sigue pidiendo a un emprendedor, que tan sólo cuenta con una idea, que prepare un Business Plan en el que describa cómo va a ser la estructura organizativa de su empresa o detalles acerca de su proceso de producción o de los canales de distribución que ni Rappel con su bola de cristal podría proporcionar? Miles de personas en España se lanzan a emprender, buscan orientación o financiación en Administraciones, empresas públicas, Fundaciones o escuelas de negocio, sólo para verse abocados a malgastar cientos de horas tratando de redactar un documento de dudosa utilidad [para ellos, en ese momento, salvo que existan otros condicionantes... ved el comentario].
Es imposible escribir un Business Plan para una empresa cuando no sabes de qué empresa estás hablando. Cuando un emprendedor arranca con su proyecto tiene 'una solución por construir para un problema por conocer'. Una idea, un montón de supuestos. Su trabajo, precisamente, es DESCUBRIR qué podría llegar a ser esa empresa. Poner en marcha una nueva empresa es siempre, siempre, siempre, un proceso de APRENDIZAJE. De descubrimiento.
La información de que dispones cuando comienzas no solo es incompleta, sino abrumadora. A menudo, los datos disponibles son poco fiables. A veces, contradictorios entre sí. El mercado no puede ser definido. Los clientes no han sido identificados. Sus motivaciones de compra o preferencias son una incógnita [hasta para ellos mismos]. Mientras todavía no eres una empresa, pueden aparecer nuevas tecnologías, productos sustitutivos o competidores que cambien por completo las reglas o, incluso, la misma naturaleza del juego.
Los emprendedores deben ACTUAR. Deben ponerse en movimiento. Escribir un Business Plan no es actuar. Produce una [peligrosa] falsa sensación de avance. Puede hacerte creer [equivocadamente] que estás al mando, que controlas el desarrollo de tu iniciativa. Error. El control es otra cosa. Controlas cuando CREAS algo, no jugando a las adivinanzas. De hecho, los emprendedores no se limitan a descubrir oportunidades. Más bien, las CREAN.
Los emprendedores arrancan con lo que tienen. Quiénes son [una identidad], de qué recursos disponen, a quién conocen. Fundamental, averiguar con quién pueden contar. Solo se avanza rápido, pero no se llega muy lejos. Los emprendedores necesitan de otros, comprometidos como ellos en el proceso de creación de la nueva empresa o mercado, para transformar su idea en productos o servicios reales para clientes reales. Productos o servicios que en muy raras ocasiones coincidirán con lo que se perseguía en un primer momento. Las horas que les obligan a dedicar en la redacción de su 'plan' las emplearían mejor saliendo a la calle, al encuentro de sus potenciales clientes, partners y proveedores.
Sea 'innovadora' o no, cada empresa es, como lo son todas las personas, única. Como nosotros, crece sin que se pueda saber cómo va a desarrollarse, en qué clase de ser humano adulto va a convertirse. Una vez determinado el modelo de negocio viable, escalable, que puede garantizar el éxito, ENTONCES, en ese momento tiene sentido escribir un Business Plan. Y será un plan con hipótesis verificadas sobre el Cliente, el Mercado o la Competencia. Un plan que responderá de forma solvente a las preguntas de un potencial inversor. Un plan capaz de resistir el primer contacto con la Realidad.
Que no empiecen la casa por el tejado, señores.
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