Cuando tenía 11 años, mi padre me regaló mi primer ejemplar del I Ching de Richard Wilhem en la fantástica edición de Edhasa Editorial, que probablemente sigue siendo la mejor de las que disponemos en español.
Para los que no lo saben, el I Ching o Libro de las Mutaciones [o de los Cambios] es uno de los libros más antiguos que han llegado hasta nuestros días. Entre otras muchas cosas, es utilizado como oráculo, esto es, para obtener consejo sobre los más diversos asuntos y aspectos de la vida, aunque el consultante experimentado del I Ching no pretende obtener tanto una predicción del futuro a la manera de las proporcionadas por la cartomancia o la astrología, como una orientación para la conducta.
Mi padre creía sinceramente que era una buena guía de conducta para un adolescente en ciernes. Es, ante todo, un compendio de recomendaciones sobre cómo vivir una vida armoniosa.
No voy a entrar en los detalles de la mecánica de empleo del I Ching, puesto que está de sobras documentada. A los interesados les recomiendo la compra del libro de Wilhem, que va por su 40 y pico edición, o de la increíblemente lúcida "Guía del I Ching" de Carol K. Anthony, publicado por la editorial 'La Liebre de Marzo' [el "libro rojo"].
Hace mucho tiempo, que no consultaba al I Ching, pero esta mañana me sorprendí con las monedas en la mano, preguntándome por el año que comienza. En la jerga de los consultantes, se pregunta al Sabio [la forma correcta de referirse al I Ching] por "El Tiempo" cuando se quiere obtener una recomendación general que sirva de guía en el momento presente. Es el tipo de consulta que tiene todo el sentido plantear a principios de un nuevo año, así que esa fue la pregunta que planteé al oráculo: ¿Cuál debería ser el fundamento, el hilo conductor, la esencia de mi comportamiento durante este año 2011?
Su respuesta, resumida y utilizando las palabras de Carol K Anthony, fue:
"Sigue tus principios no importa lo difícil que parezca. A pesar de la conmoción, debemos mantener una actitud desapegada. ¡La conmoción es buena!".
Dicho de otra forma, no pierdas la cabeza aunque todo el mundo alrededor pierda la suya... y si la vida te da limones... haz limonada.
Muy bien, a mí me vale!
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