Este peligroso sujeto fue detenido ayer en la Feria del Libro de Madrid al negarse a abandonar el recinto pasada la hora de cierre. Según testigos presenciales, se agarraba a una de las casetas, gritando a los cuatro vientos "Mi casa, mi casaaaaaaaaa". Tuvo que ser abatido con dardos tranquilizantes. Dado el peso del individuo, sumado a su estado de enajenación mental, fue necesaria una dosis equivalente a la utilizada para calmar a un elefante macho en celo.
Y es que se habla mucho de la mal llamada "Adicción a Internet", pero ¿Quién se acuerda de estos desgraciados, adictos a la información impresa, que igual se leen un 'Designing Social Interfaces' que un 'Memoria del Fuego', que son capaces de empezar el día leyendo cosas como 'El libro de los aviones de papel plegado', pasar a 'Getting started with Processing' y terminar con 'Underwater Digital Photography'?'. La sociedad en su conjunto ha dado la espalda a estos tarados, seres asociales, que viven confundidos en los universos imaginarios que construyen en sus cabezas con tanta mierda como tragan. ¿Quién ayudará a estos modernos Quijotes?
Afortunadamente, nadie resultó dañado, ni hubo desperfectos de consideración.


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