A pesar de la extensión de las entradas que dediqué a finales del año 2009 al modelo Cynefin de Dave Snowden [o más bien, precisamente a causa de ella], me he quedado con la sensación de que el mensaje [o mensajes, porque hay más de uno] puede haberse extraviado por el camino. Espero que me perdoneis si insisto una vez más [eso sí, muy brevemente] con este tema.
La moraleja es que no deberíais tratar de resolver problemas en el ámbito de lo Complejo con instrumentos del ámbito de lo Simple [o, incluso, de lo Complicado]. Ningún paquete de software, metodología o modelo de gestión va a resolver vuestros problemas si no ha sido diseñado para actuar en el ámbito de complejidad en el que se desenvuelven. Eso se aplica a todo lo que ofrecen consultores o gurús del management, ya se trate de soluciones para finanzas corporativas, marketing, recursos humanos u operaciones... lo que sea.
Recordad que una herramienta, software, metodología, whatever, de apariencia más complicada no está, necesariamente, mejor preparada para lidiar con lo Complejo. Pensad por ejemplo en el Cuadro de Mando Integral de vuestras organizaciones, en lo que supone la consecución de un nivel 3 ó 4 del CMMI o en la última versión del ERP que hayáis implantado. ¿Complicados? Seguro. ¿Efectivos frente a lo Complejo? Vosotros mismos.


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