¿No sabes qué hacer con tu DAFO? Tranquilo, es completamente normal.
La mayor parte de las veces, nos damos por satisfechos si conseguimos que todos los que participan en el proceso de construcción de la dichosa matriz se pongan de acuerdo a la hora de escribir 'tal cosa' en 'tal cuadrante'. Cuando por fin has conseguido clasificar las distintas influencias en oportunidades o amenazas, fortalezas o debilidades, te apresuras a dar por terminada la reunión y cruzas los dedos para que en el momento de presentarlo no te toque algún quisquilloso entre el público [lo habrá].
En la práctica, tales distinciones son difíciles de justificar. ¿Es el calentamiento global una amenaza o una oportunidad para los fabricantes de coches del mundo? ¿Mantener la sede central de BMW en Alemania es una fortaleza o una debilidad? [agradezco a Robert M. Grant los ejemplos]. La respuesta correcta, en ambos casos, es: las dos cosas. Ni siquiera es el viejo chiste del vaso medio lleno o medio vacío [por cierto que es muy raro encontrar vasos medio vacíos... la mayoría de los que te encuentres estarán medio llenos de aire, medio llenos de agua], es que toda la estructura se puede echar abajo en un instante.
La primera lección que aprendes cuando has trabajado un par de veces con el DAFO es que una clasificación arbitraria de factores
externos en oportunidades o amenazas y/o de factores internos en fortalezas y
debilidades es menos importante que una cuidadosa identificación de esos factores
seguida de una evaluación objetiva de sus implicaciones. Hago énfasis en esta última frase porque creo que es ahí donde está la clave del asunto.


Recent Comments