W. Brian Arthur, autor del recientemente publicado [agosto, 2009] The Nature of Technology, parece haber re-descubierto algunas de las tesis originales de Genrich Altshuller acerca de la evolución de los sistemas tecnológicos [a.k.a., 'tecnologías]. Tiene a su favor el hecho de aportar algunas evidencias experimentales [aunque es cierto que consisten básicamente en los resultados de simulaciones hechas con ordenador], pero tengo la impresión de que no ha hecho sus deberes a la hora de documentarse.
Cuando se trata de explicar [o predecir] la evolución de los sistemas tecnológicos, los profesionales que trabajamos con TRIZ disponemos de casi 40 años de conocimiento empírico acumulado en nuestra 'caja de herramientas'. Escribo esto para daros un breve atisbo de en qué consiste ese conocimiento.
Las tecnologías [sistemas y/o procesos tecnológicos] se encuentran constantemente bajo presión para evolucionar hacia sistemas más eficientes. Esta evolución ocurre tanto de manera gradual como mediante innovaciones disruptivas que a menudo suponen no sólo un salto cuantitativo en términos de rendimiento, sino también un salto cualitativo, permitiendo la aparición de nuevas funcionalidades.
En otras palabras, las tecnologías cambian a lo largo del tiempo. Los trabajos iniciados en los años 70 por Altshuller, Melechenko y Polovinkin nos permiten afirmar que este cambio no es aleatorio, sino que se desarrolla de acuerdo con ciertas regularidades o patrones, que en TRIZ denominamos "leyes". De ahí que se pueda hablar de 'evolución' con toda propiedad.
De acuerdo con Victor Fey [TRIZ Master, profesor adjunto de la Wayne University en Detroit], una ‘ley’ de evolución de sistemas tecnológicos describe interacciones significativas, estables y repetidas entre elementos de cualquier sistema, y entre el sistema y su entorno, en el proceso de su evolución. Lo importante de la existencia de estas 'leyes' es que su conocimiento nos permite predecir, hasta cierto punto, y en cualquier caso dirigir de forma más eficaz la evolución de las tecnologías. De cualquier tecnología.
En su libro, W.B. Arthur nos propone "el mecanismo" de evolución de las tecnologías, que denomina 'evolución combinatoria'. Las nuevas tecnologías aparecen, nos dice, a partir de combinaciones de las tecnologías ya existentes, pasando a ser a su vez futuros componentes potenciales de tecnologías futuras. El descubrimiento de nuevos fenómenos físicos, químicos, eléctricos, etc, posibilita y, en ocasiones acelera, este proceso.
Este mecanismo es bien conocido en TRIZ. Algunos autores, entre ellos el ya citado Fey, lo denominan como 'ley' de transición al super-sistema. Una descripción un tanto oscura de este proceso nos dice que los sistemas tecnológicos evolucionan desde mono-sistemas a bi-sistemas o poli-sistemas. Un mono-sistema es un sistema tecnológico que desarrolla una única función. Un bi [poli] sistema consiste de dos [más de dos] mono-sistemas. En un bi [poli] sistema, los mono-sistemas componentes pueden desempeñar la misma o diferentes funciones e, incluso, pueden tener diferentes propiedades físicas. El esquema que os adjunto ilustra este proceso.En otras palabras, esta 'ley' nos dice es que las tecnologías evolucionan hacia una mayor complejidad [acompañada, en ocasiones, de la aparición de una multifuncionalidad] mediante la integración de otras tecnologías componentes, seguida luego por una reducción o simplificación de las mismas. Considerad, por ejemplo, que una hoja de metal afilado es un mono-sistema, mientras que unas tijeras constituirían un bi-sistema, resultado de la combinación e integración de dos hojas. De la combinación de varias lentes de aumento surge el catalejo; dos catalejos hacen un binocular, que permite la visión estereoscópica, una nueva funcionalidad del sistema.
El cuerpo de conocimiento de TRIZ incluye directrices para trabajar con estas leyes. Por ejemplo, si crees que la aplicación de la ley de transición al super-sistema puede ayudarte en la mejora de tu tecnología, puedes plantearte dar un paso en la dirección de un bi-sistema. TRIZ nos dice que puedes construir un bi-sistema de muchas maneras: con dos elementos iguales, como en el caso de los binoculares; con dos elementos distintos, que de alguna manera se compensen entre sí, como cuando añades un contrapeso a un objeto ligero; con elementos que desarrollen funciones opuestas, como un lápiz con goma de borrar integrada; combinando dos elementos separados cuando las circunstancias lo requieran, como en los adhesivos industriales de dos componentes, etc.
Lo importante de todo esto es que esta 'ley' nos permite predecir, si esa es nuestra intención, o dirigir, si queremos adoptar un papel más activo, la evolución de muchas tecnologías. Su correcta aplicación hace posible, por ejemplo, tomar mejores decisiones de inversión en materia de I+D+i o sortear patentes de la competencia con nuestros propios desarrollos. Además, esta 'ley' es sólo una de las ocho [o nueve, o diez, dependiendo de los autores] leyes de evolución de los sistemas tecnológicos con las que trabajamos en TRIZ. Y, por si esto fuera poco, se han identificado hasta la fecha más de cuatrocientas [400] líneas de evolución asociadas a estas leyes: subtendencias que especifican los estadios por los que pasa una tecnología al evolucionar en una dirección dada.
Por ejemplo, en el TRIZ Body of Knowledge de 2006 se identifican al menos cinco diferentes líneas de evolución bajo el paraguas de la ley de transición al super-sistema, que os cito a continuación [a sabiendas de que en sí os van a decir más bien poco]:
1. Sub-trend of transition from mono- to bi- and poly-systems;2. Sub-trend of increasing structurization of voids;
3. Sub-trend of deployment — convolution;
4. Trimming of technological systems;
5. Integration of alternative systems.
Las dos primeras tendencias aumentan la complejidad del sistema; las tres siguientes tienden a disminuirla. La 1, 3 y 5 aumentan, por lo general, el número de funcionalidades; la 4, por lo general, lo reduce.
Imaginad el camino que le queda por recorrer a W.B. Arthur!


Recent Comments