El Dr. John Helliwell es un investigador canadiense que trabaja en el campo del bienestar subjetivo o, dicho de modo más cursi, de la Felicidad. El Dr. Helliwell es famoso entre otras cosas porque fue el primer individuo en calcular el valor económico de la satisfacción en el trabajo. Resumiendo [mucho] sus conclusiones, contrarrestar un 10% de caída de la felicidad en tu puesto requiere de una subida salarial del 40%. Comprar la felicidad de los empleados es muy caro, amigos.
También fue el Dr. Helliwell el que reunió evidencias experimentales apoyando la tesis de que el factor que más influye en la felicidad de los habitantes de un país es la calidad de su Gobierno. Dicho de otra manera, cuanto mayor es la confianza de los ciudadanos en la bondad, competencia e integridad de sus gobernantes, más felices son y esta única variable pesa más que [muchas] otras.
El Dr. John Helliwell nos propone un experimento que he puesto en marcha estos días. Antes de continuar con el mismo, permitidme que añada algo más sobre la búsqueda de la Felicidad.
La Dra. Elizabeth Dunn, psicóloga de la Universidad de British Columbia (UBC), también se dedica a estudiar qué es lo que nos hace sentir bien. En 2008, Dunn trató de responder a una de las preguntas más viejas planteadas por el Hombre: ¿Puede el dinero comprar la Felicidad? Para averiguarlo, proporcionó a un grupo de estudiantes de la UBC pequeñas cantidades de dinero [de 5 a 20 dólares canadienses], instruyéndoles que debían gastarlo en sí mismos [llamemos a este grupo los 'egoístas']. A otro grupo similar les ofreció la misma cantidad de dinero, pero indicándoles que debían gastarlo en otras personas [llamemos a éstos los 'altruistas']. Al día siguiente, aquellos estudiantes que habían gastado su dinero en otras personas puntuaban abrumadoramente por encima de los 'egoístas' en una valoración subjetiva de su propia felicidad [es decir, se sentían más felices].
Para aquellos de vosotros, que sois varios, con formación en el método científico, debo añadir que la Dra. Dunn realizó un estudio en paralelo con personas que gastaban su propio dinero, obteniendo el mismo resultado. El estudio se está replicando en Uganda, donde parece ser que los resultados preliminares son congruentes con los obtenidos en Canadá, indicando que éste puede ser un rasgo independiente, hasta cierto punto, del entorno cultural. Dunn también ha encontrado que la cantidad de dinero es irrelevante desde el punto de vista de los resultados.
Lo mejor de todo esto es que cuando a los participantes en el estudio se les preguntaba quiénes, en su opinión, resultarían estar más felices, si los 'egoístas' o los 'altruistas', la inmensa mayoría respondía que los primeros, sin duda, debían ser más felices. Seguimos creyendo que el dinero puede comprar la felicidad.
Vamos ahora con el experimento del Dr. Helliwell. Uno de los resultados de sus investigaciones es que ser amable con extraños [interactuar 'positivamente'] aumenta nuestro bienestar subjetivo [Felicidad]. Lo que hay que hacer es bien sencillo. Antes de subir al metro o al autobús, evalúa cómo te sientes [Felicidad, de nuevo] en una escala del 1 al 10. Una vez en marcha, intenta iniciar una conversación con un desconocido. Finalmente, cuando bajes del vehículo, vuelve a calibrar tu estado en esa misma escala del 1 al 10. Los resultados son sorprendentes, incluso cuando estás al tanto del "truco". Además, estoy seguro de que el efecto se produce en ambos sentidos... También haces más feliz a la otra persona. Y lo necesitamos tanto...
Vía Adbusters, Journal of The Mental Environment, artículo Happinomics. Es una de las pocas subscripciones que he mantenido este año.

El principio generador de felicidad que encierra estos experimentos expuestos es el principio de la “Solidaridad”, que creo sinceramente que tiene una base biológica.
En el fondo de nuestros genes hay registrada una recompensa emocional por ayudar a miembros de nuestra especie o de otras especies. Por ayudar en el fondo a la Vida.
Que pena que este rasgo no esté suficientemente extendido.
Posted by: Pedro Menchén | 07/02/2009 at 06:19 PM
Twitter te permite hacer eso y mucho más.
Quizá sea ese el secreto de su éxito.
A ver si me explico, en Twitter dices lo que haces y ves lo que hacen los demás. Les puedes orientar, ayudar o te permite poner en situación lo que tu haces respecto a lo que hacen ellos.
Estás en permanente equilibrio.
Creo que twitter vaciará los divanes...
Posted by: marcos | 07/02/2009 at 12:10 PM
Sabía que lo sabías! :)
Posted by: Mario | 07/01/2009 at 10:53 PM
Guau! Lo sabia! Lo sabía!.
Pero hasta ahora era sólo una intuición, y gracias a ti ahora es conocimiento científico.
Posted by: telemaco | 07/01/2009 at 09:06 PM