Erase una vez una joven Consultora, enamorada de su profesión, que se esforzaba como ninguna en el propósito de llegar a dominar su arte. Leía, leía, leía... libros, revistas o blogs, siempre con la esperanza de encontrar la idea, el método o la técnica definitivos, aquella pieza de conocimiento que le ayudaría a ser mejor Consultora, a servir mejor a sus Clientes. Siempre estaba preocupada porque, no importaba cuántas horas dedicase, muchas de ellas robadas al sueño, nunca parecían ser suficientes. Había tanto que aprender!
Un buen día, de camino a un Cliente, se cruzó con un viejo consultor errante, uno al que muchos conocían como El Consultor de la Corbata Rota. Según contaban, era un viejo un tanto peculiar, que hacía gala de un sentido del humor no siempre compartido por sus interlocutores. Sin embargo, casi todos los que le habían conocido coincidían en que era un hombre sabio y de conocimientos wikipédicos.
La joven consultora decidió aprovechar la oportunidad que el Azar le brindaba y se acercó al viejo consultor con la intención de solicitarle algún consejo, alguna pista o recomendación que la ayudaran a avanzar en su Camino. Ni corta ni perezosa, pero con sumo respeto, se presentó al Consultor y, después de unas pocas formalidades, empezó a hablar atropelladamente sobre tópico tras tópico del management, citando autores de lo más diverso, preguntándole por las últimas modas de gestión, hablando de conceptos provocadores de enorme belleza literaria lanzados al aire por famosos bloggers, etc, etc, etc... habló durante horas.
La consultora era joven, pero también podía llegar a cansarse. Después de una especialmente larga perorata que había salpicado con conceptos como Conflict Resolution Management Tongos y Open Superguays Networks, guardó silencio por unos momentos, un tanto confundida. En vista de que el viejo consultor no decía nada, insistió: "Disculpa, Maestro, pero necesito saberlo... Entonces, ¿Creéis que debo continuar con mis estudios de Knowledge Queloflipo Management o pensáis que es mejor que me oriente más bien hacia el Collaboration Toermundoegüeno Innovation?".
El viejo levantó la vista, pareció pensárselo por un momento, y dijo: "Mu".
Por un momento, la joven consultora se encontró absolutamente perdida, casi como si hubieran retirado el suelo bajo sus pies. Fue sólo un momento, pero a ella le pareció toda una vida. Fue sólo un momento, y pasó, y entonces algo la golpeó, como un rayo. Fue como si hubiera estado ciega toda su vida. Comprendió. Y no pudo evitar romper a reir, como no había reído nunca. Era una risa feliz, contagiosa, que el viejo Consultor compartió con alegría durante un largo rato.
Parecían un poco locos los dos, allí, en el medio del camino, riéndose a carcajadas.


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