Muchos de vosotros conoceréis, a estas alturas, la obra de Nassim Taleb, considerado uno de los pensadores más influyentes de lo que va de siglo por, entre otros, la revista Fortune. Para el que no lo conozca todavía, el Sr. Taleb es un ex-quant, es decir, pertenecía a la élite de los "magos" de las matemáticas que trabajan para Wall Street desarrollando los complejos modelos que se utilizan para gestionar productos financieros como opciones, derivados o los aún más sofisticados hedge funds. Por su parte, el Sr. Taleb se considera a sí mismo como un especialista en el Azar, la Incertidumbre o el Riesgo. Taleb fue de los primeros en advertir que nos precipitábamos a un desastre de dimensiones épicas y tiene su propio mensaje para los 'líderes del mundo libre': “Save capitalism and free markets from the banks.”. Por cierto que también es un buen amigo de Arthur de Vany y practicante convencido del Evolutionary Fitness.
En lo que a mí respecta, el Sr. Taleb es autor de dos libros 'imprescindibles' para comprender lo que nos está pasando: The Black Swan, publicado en 2007 y que está traducido al español desde el año pasado con increíble éxito de ventas y un libro anterior, Fooled by Ramndomness, que está traducido al mexicano [con el título 'Confundidos por el Azar'] y del que recomiendo encarecidamente su lectura en inglés. Preparando para unos amigos peruanos una lista de los libros más destacados del año 2008, situé a 'El Cisne Negro' en la primera posición sin dudarlo más que un segundo [para el que le interese, este año el primer puesto podría ocuparlo sin demasiado esfuerzo el 'Why Evolution is True', de Jerry A. Coyne].
Pues bien, en Fooled by Ramdomness Taleb nos dice algo que tiene mucho que ver con el tema tratado por el Dr. Goldratt en The Choice y que, de hecho, se da de tortas con las tesis fundamentales que defiende el buen doctor. Taleb argumenta de manera muy convincente, aportando referencias de sólidas investigaciones experimentales, que los seres humanos estamos mal preparados, desde el punto de vista cognitivo, para manejar la misma existencia del Azar. Tendemos a explicar lo aleatorio como si no lo fuera. En pocas palabras, los seres humanos sobrestimamos el papel de la Causalidad [pej, vemos regularidades o patrones donde no los hay] y tendemos a encontrar explicaciones o justificaciones de lo sucedido incluso cuando no hay explicación alguna.
Leonard Mlodinow, del que estoy leyendo en estos momentos The Drunkard's Walk, traducido al español por Ed. Crítica como 'El Andar del Borracho', nos repite que, en efecto, tendemos a subestimar el papel que juega el Azar en nuestras vidas: "desde la recomendación de nuestro corredor de bolsa... hasta cuando atribuimos nuestra última enfermedad a un efecto secundario de un medicamento que estamos tomando...". Y es que "mucho de lo que nos sucede - el éxito en nuestras profesiones, las inversiones y las decisiones en la vida, tanto mayores como menores - es en considerable medida tanto el resultado de factores aleatorios como de la habilidad, la preparación y el trabajo duro... la realidad que percibimos... es una imagen que se ha vuelto borrosa por los efectos azarosos de fuerzas externas imprevisibles o fluctuantes". Sabemos que es así. No es nada personal.
Ok, la pregunta. ¿Cómo reconciliar a Taleb [o Mlodinow, o Kahnemann, o...] con la optimista posición de Goldratt, que cree que es posible llevar adelante una vida plena de significado si nos esforzamos por pensar como científicos, estudiando las cadenas de causa-efecto que según él conforman nuestra Realidad?


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