Una PYME de 4 empleados presta servicios de selección de RRHH a una multinacional española de ingeniería. El principal cliente de esta multinacional es la Administración del Estado. La morosidad en los pagos por parte de la Administración ha favorecido la aparición de un agujero de 80 millones de euros en la tesorería de esta empresa. El Director Financiero de la multinacional da orden de bloquear los pagos a todos los proveedores. La PYME se encuentra con 175.000 euros facturados en 2008 sin perspectivas de cobro en los próximos meses.
Llega el cierre del año, la hora de saldar cuentas con Hacienda. Puesto que no dispone de liquidez para hacer frente a los pagos, la PYME solicita un aplazamiento. Como la cantidad supera los 6000 euros, se ve obligada a contratar un aval. Cuando habla con su banco, el director de la sucursal le dice que sólo puede darle el aval si pignora una cantidad igual. El emprendedor debe pedir dinero prestado a sus padres para liquidar los impuestos.
Una PYME de 27 empleados, perteneciente al sector de las telecomunicaciones, negocia con una Caja una financiación de 300.000 euros en el marco de una línea de financiación del Instituto de Crédito Oficial [ICO]. La empresa cumple con todos los requisitos, así que la Caja le comunica que, en efecto, pueden optar a la financiación estipulada... pero introduce una nueva condición: la obligación de pignorar la mitad de la cantidad concedida. La empresa tiene que replantearse su plan de expansión, despide a una tercera parte de la plantilla [incluyendo a la mitad del equipo directivo] y espera tiempos mejores.
En Estados Unidos, John Doe en Minnesota entrega las llaves de su casa al banco y se marcha con su familia a probar suerte a California. El valor de la casa ha caído en picado en los últimos meses, tanto que no resulta suficiente para cubrir la deuda, pero él está en paz con el banco, porque la única garantía que éste le exigía era la del inmueble adquirido. Puede empezar de nuevo, empezar de cero, pero sin cargas. En España, José García, autónomo, contempla aterrado cómo la Caja que le concedió la hipoteca ejecuta el embargo de la vivienda tras cuatro meses de impagos. La vivienda sale a subasta y es adquirida por la misma Caja a mitad de precio. Eso no libera a José de su deuda, que le perseguirá hasta el fin de sus días y tal vez más allá. La Caja tiene "el detalle" de alquilarle la vivienda que antes era suya "a precio de mercado".
¿Quién es el enemigo aquí? ¿La "Crisis"? La "Crisis" no hunde a las empresas y a los ciudadanos, las personas que toman decisiones en la Administración y en la Banca hunden a las empresas y a los ciudadanos. Digámoslo claro.


Recent Comments