Llegadas estas fechas, como cada año, asisto puntualmente a los foros que para inversores organizan por un lado el Instituto de Empresa en el marco del concurso de planes de negocio Banespyme-Orange y por otro la Business Angel Network (BAN) de la Fundación Madri+d que dirige nuestro buen amigo Pedro Trucharte. Como sabéis, en los últimos seis años he tomado posiciones en cuatro empresas innovadoras de base tecnológica, ninguna de las cuales me da dinero, pero me permiten pasear con la tarjeta de Business Angel por estos sitios. Se aprenden muchas cosas, por ejemplo, que los buenos inversores invierten en lo que conocen, mientras que los malos inversores lo hacemos en lo que nos gusta. Además, me encantan las croquetas.
Lo primero que quiero destacar, aunque suene a tópico, es la gran calidad de los proyectos presentados tanto en uno como en otro foro. En unos momentos volveré sobre este tema. Me ha llamado la atención también una participación más bien escasa en lo que a inversores se refiere, si bien tengo entendido que en general los emprendedores que han presentado sus proyectos han recibido bastantes muestras de interés por parte de los asistentes, que es precisamente de lo que se trata. No importa que sean pocos si son serios.
Creo que los emprendedores vienen cada vez mejor preparados, aunque siguen cometiendo algunos errores básicos, como utilizar 25 transparencias en una presentación para la que disponen de diez minutos de tiempo, preguntas incluidas. Se puede hacer una presentación fantástica en 6 minutos, caballeros, y con una sola diapositiva. Y se puede hacer una presentación demoledora en tan sólo 60 segundos sin apoyos audiovisuales. Es cuestión de tener claro qué es lo que quiere escuchar la persona que tiene enfrente. Hay mucho escrito sobre eso, así que no me extenderé.
Algo que me ha hecho reflexionar es que los proyectos que más me han gustado tienen una cosa en común: foco. Muchos emprendedores hablan del desarrollo de varios productos o servicios o líneas de negocio simultáneamente. Les oyes hablar de que harán esto y lo otro y lo de más allá y a medida que los escucho noto como me voy "enfriando". Los que mayor confianza me transmiten son los que apuestan, al menos en el primer o segundo año, por la comercialización de un único producto o servicio, de valor evidente y bien diferenciado. Por ejemplo, "Diseñamos y fabricamos aeronaves no tripuladas". Fantástico!
Por cierto que a eso iba con lo de la calidad. Para mí, cuando se trata de iniciativas empresariales que se presentan como innovadoras, sean de base tecnológica o no, me gusta encontrarme con ideas que sean originales, sorprendentes, pero que a la vez tengan un valor evidente, representen un beneficio claro para alguien con dinero para pagar por ese producto o servicio. Ese valor a menudo sólo puede verse a posteriori, es decir, una vez que tienes conocimiento de la idea de negocio. Me gustan esas ideas que me hacen decir, "Dios, ¿Cómo no se me ocurrió a mí?". En una matriz 2x2 que enfrenta Valor con Originalidad o Diferenciación, mido la calidad de la convocatoria o foro por el porcentaje de proyectos presentados que caen en el cuadrante "Alto Valor - Alta Diferenciación". Por ejemplo, en el caso del II Foro de Inversores de Madri+d estamos hablando de 3 de 20. No está nada mal.
Me alucina comprobar que las gráficas que presentan la evolución de los ingresos [o ebitda, o beneficios, o cash-flow, lo que os entre en gana] siguen prácticamente todas el mismo patrón exponencial. Parece que todo el mundo utiliza la misma p*t* hojita de cálculo [la mejor de las cuáles, como sabéis, es la que proporciona el profesor Manuel Romera en sus seminarios de finanzas para emprendedores], con los mismos supuestos. "Vamos a crecer un 15% anual los primeros tres años". Pues vale.
Un problema relacionado con los números es que los inversores saben que aquello no es más que un ejercicio de optimismo, cuando no una tomadura de pelo descarada, pero si no conocen bien el negocio [y cuando se trata de empresas realmente innovadoras es lo habitual] tienen que darlo por bueno. De este modo una estimación más o menos fundamentada se convierte, a los ojos del inversor, en un compromiso que asume el equipo emprendedor. De ahí tantos malos rollos, chavales. Por cierto, que alguien me recuerde que tengo que escribir una entrada sobre cómo usar buffers de coste para protegeros del riesgo en un Business Plan.
Me alucina aún más que los inversores se escandalicen cuando un emprendedor, a la obligada pregunta de "¿Qué uso pensáis dar a mi dinero?" contesta, con toda la sinceridad del mundo, "Pues a pagar sueldos, porque la verdad es que llevamos siete meses comiéndonos los mocos y ya no podemos más". Pues claro, hombre!! Estoy cansado de escuchar y/o leer consejos a emprendedores en los que se les advierte de que nunca, nunca, nunca, digan eso. Las respuestas correctas son, en este orden: "para desarrollar un prototipo"; "para pasar a producción"; "para financiar la comercialización"; "para financiar la expansión internacional". ¿A qué viene tanta hipocresía? ¿Y quién escribe esos manuales?
Esto es España, Colegas!!! Un país con una mierd* de capitalismo oligárquico en el que ninguna de las grandes empresas del IBEX-35, sin contar las multinacionales extranjeras, se ha fundado con posterioridad a la muerte de Franco. Aquí los emprendedores juntan cuatro perras de amigos y familiares y sobreviven como "homeless" mientras se dejan la vida en el intento. Por supuesto que quieren la inversión para pagar sueldos, porque si no ingresan nada, no pueden hacer frente a sus gastos, se ven obligados a abandonar y se acaba el proyecto. ¿Estamos tontos o qué?
Hablando de preguntas, hoy he escuchado a un inversor plantear la Pregunta Homicida, esa que acaba con la moral del emprendedor a la vez que con cualquier posibilidad de captar fondos en ese foro: "Perdona, pero no me ha quedado muy claro qué es lo que haceis" o, en fino, "Exactamente, ¿Qué valor aportáis a vuestro cliente?". Mortal.


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