¿Qué clase de vida queremos vivir? Supongo que muchos de nosotros contestaríamos a esta pregunta con algo así como "una vida feliz". Pero para el Dr. Goldratt, la respuesta es más bien "una vida plena de significado" ['a meaningful life']. No "una vida feliz", porque adivino que para Goldratt, como para Csikszentmihalyi y otros muchos antes de él, la Felicidad parece ser algo así como una 'segunda derivada', algo que resulta de lo que sientes, piensas o haces con tu vida. Es algo así como una recompensa. Él elige vivir una vida que tenga sentido, una vida con propósito, aunque no sea una vida fácil. Y nos cuenta su receta para conseguirlo en The Choice.
Goldratt escoge vivir una vida plena ['a full live'], entendiendo por tal una en la que seamos capaces de conseguir suficiente de aquello que quiera que sea que nos haga sentir que la vida tiene sentido. Y a fin de conseguirlo, nos dice, es necesario en primer lugar que dispongamos de suficientes [buenas] oportunidades y, en segundo lugar, que
aprovechemos esas oportunidades, desarrollándolas hasta un punto en el
que sintamos que hemos conseguido un logro significativo. En resumen, necesitamos oportunidades y necesitamos ser capaces de aprovecharlas para convertirlas en éxitos [añadiría: ahora y en el futuro].
Goldratt sostiene que la clave de una vida con significado es pensar claramente. O, lo que en opinión del autor es lo mismo, pensar como un verdadero científico. Como hemos visto recientemente en estas mismas páginas, no es el único en sostener esa o parecida creencia. Dejemos claro desde ahora, para evitar estériles debates, que no se trata simplemente de 'pensar' o de pensar más, sino de pensar mejor.
¿De qué manera pensar como un científico nos ayuda a disponer de [más] buenas oportunidades [ahora y en el futuro]? Goldratt nos dice que las
buenas oportunidades se revelan a aquellos que comprenden mejor cómo
funcionan los ámbitos de su interés, es decir, a aquellos que encaran
la Realidad como científicos. Para Goldratt, eso significa identificar las cadenas de causa - efecto
que gobiernan áreas de su vida como su familia, sus amigos o su trabajo
[o la salud, el dinero y el amor o las relaciones. Muy pronto volveré sobre todo esto]. Valga como ejemplo la cita de Kiyosaki que publiqué hace unos días. No es el dinero lo que te hace ganar más dinero; es lo que sabes del dinero y lo que haces con ese conocimiento.
Si comprendes realmente cómo funciona el ámbito de tu interés, serás
capaz de reconocer esas oportunidades e, incluso, de generar otras
nuevas. Estarás mejor preparado.
De hecho, Goldratt nos dice que "Bad luck is 'reality meets lack of preparation'" [me encanta esta frase]. Si no estás preparado, es decir, si no conoces las cadenas de causa-efecto que gobiernan ese aspecto de la realidad que te interesa, dejarás escapar la mayoría de las oportunidades que se presenten en ese ámbito. Pensarás que la vida es injusta contigo, que las circunstancias te limitan, te sentirás impotente. Pensarás que tienes "mala suerte". Aproximarte a la vida como un verdadero científico, si lo haces bien, te proporcionará la preparación que necesitas.
¿De qué manera pensar como un científico nos ayuda a desarrollar mejor las oportunidades reconocidas o generadas? La clave reside, según Goldratt, en que pensar como un científico te proporciona la resistencia a la frustración que necesitas para no tirar la toalla antes de tiempo, así como la energía imprescindible para perseguir una oportunidad y convertirla en un éxito. La razón por la que esto ocurre es porque para un científico, todo intento de cambiar la realidad es enfocado como un experimento o como un prototipo. Como cualquiera que haya recibido formación en ciencias experimentales conoce, es imposible que un experimento [o un prototipo] sea un fracaso. Ya confirmen los resultados a nuestra hipótesis, ya la refuten, un experimento bien diseñado siempre nos hace avanzar un paso en nuestra búsqueda del conocimiento. Con respecto de un prototipo, un científico espera, de hecho, que falle de una u otra manera.
En consecuencia, un contratiempo que para cualquiera de nosotros supondría una fuente de frustración o malhumor, un desgaste, para alguien que encara la Realidad como un científico, alguien que piensa con claridad, no sería más que un misterio más a resolver, un reto, un incentivo que le proporciona la energía necesaria para ir, sin descanso, detrás de él. Te hace 'inasequible al desaliento', una especie de tentepié humano [el ideal Zen que recuerdo de mis charlas con mi maestro]. Es como dijo Castaneda: "Para un guerrero, el mundo es extraño porque es estupendo, pavoroso, misterioso, insondable". Es así.
Hacia el final del libro Goldratt nos explica que hay una tercera condición necesaria de una vida plena para la que 'pensar claramente' es también un requisito. "Whenever you go after promising opportunities, you will probably need a lot of collaboration from other people", nos dice. Para vivir una vida plena, necesitamos saber cómo preservar la armonía en nuestras relaciones personales.
Si nos comportamos como capullos, no contaremos con muchas personas
dispuestas a colaborar con nosotros en la búsqueda o desarrollo de
oportunidades [lo sé de buena tinta]. Recordad aquel mensaje que me hiciera llegar Al Gore a través de la Rubia: las posibilidades de materializar con éxito una oportunidad se ven muy reducidas si la perseguimos solos.
Pensar claramente nos ayuda a mantener la armonía en nuestras
relaciones de dos maneras. La primera, que todo hipotético lector de
este blog conoce, porque nos proporciona un medio para resolver
cualquier conflicto que se presente. La segunda la comentaré enseguida.
En mi siguiente entrada, os presentaré un arbol que resume los
requisitos o condiciones necesarias para pensar mejor, así como los
pasos a dar, tal y como los interpreto a partir de la lectura de The Choice.
Vaya por delante que es mi visión, que puedo no haber acertado con la
del autor y que puede estar equivocada. Baste ahora deciros que para
Goldratt hay, a su vez, dos requisitos genéricos para pensar con claridad: el primero, creer en el concepto de Simplicidad Inherente,
cuyas implicaciones son más profundas y de mayor alcance de lo que a
primera vista pudiera parecer. El segundo, más difícil aún que el
anterior, creer que las personas NO son malas. Sostener ambas creencias tiene, como veremos, consecuencias prácticas inmediatas sobre la calidad de nuestro pensamiento.
Quiero terminar [este larguísimo post] haciendo hincapié en el hecho de que Goldratt no nos habla de ser más inteligentes, sino de pensar mejor. En esto vuelve a coincidir con De Bono, que ha ilustrado de forma muy clara la diferencia entre la inteligencia y el pensamiento con la siguiente analogía: la inteligencia es al pensamiento lo que las prestaciones del motor de un coche a nuestra habilidad como conductores. En teoría, nos permite llegar más rápido, más lejos, pero sólo con la condición de que sepamos manejar el vehículo. Este punto es muy importante para Goldratt e insiste en él desde el principio. Él mismo afirma que su cociente intelectual no es ni mucho menos el de un genio. Se define como un "bodybuilder" y basa su éxito en la práctica constante. "Practice, practice, practice". Creo que está en lo cierto.


Recent Comments