Los hipotéticos lectores recordarán que Lisa Ferguson, asistente del Dr. Goldratt, me informaba la semana pasada del más que probable retraso - al menos de un mes - del envío de los ejemplares para revisión de 'Inherent Simplicity'. El retraso se justificaba por los cambios que Goldratt había introducido en la versión que nos había hecho llegar con anterioridad. Pues bien, ayer supe algo más sobre los cambios en cuestión. Para ser más exactos, acerca de uno de los cambios: el título del libro, que ha pasado a ser 'The Choice'. Para los interesados, ya se puede encargar desde la página del editor, North River Press, por unos 22 dólares.
El cambio de título había sido sugerido por más de un TOC practitioner en estas últimas semanas. Personalmente, me gustaba lo de la 'Simplicidad Inherente', pero debo reconocer que 'The Choice' [La Elección] es probablemente más afortunado, marketinianamente hablando. Además, encaja igual de bien o mejor con el contenido del libro. Sin ánimo de destriparos la lectura - la Rubia sabe lo que me está costando no publicar los árboles que he ido desarrollando a partir del material que he leído -, creo que la elección de la que habla Goldratt resultará familiar a más de uno. Él la resume así en la página 19 de la versión a la que he tenido acceso:
"Two alternatives: one is to bitch about reality and the other is to harvest the gifts it just gave us. This is what I call the freedom of choice".
[Traducido libremente para Rubias... "Dos alternativas: una es lamentarse amargamente acerca de la realidad; la otra, cosechar los presentes que nos ofrece. A esto lo denomino la libertad de elegir"]
Lo que lleguemos a ser dependerá en gran medida de la opción que escojamos. Si elegimos ser un 'visionario práctico', tal y como se auto-define Goldratt, no lo tendremos tan fácil. Implica que no podremos seguir refugiándonos en culpar a los demás, o a las circunstancias de la vida, o diciendo que algo está más allá de nuestro control o de nuestras capacidades. De lo que habla Goldratt aquí es de asumir plena responsabilidad de nuestra vida. Hacerlo nos permitirá vivir una vida con significado ['meaningful life'], aunque a costa de "renunciar al más grande de los placeres de los seres humanos, el placer conseguido protestando o lamentándose" [pág 176]. Personalmente, creo que quejarse - algo en lo que tengo un Doctorado por la Universidad de la Vida - es más un hábito, un mal hábito o incluso una adicción, como el tabaco, que un verdadero placer. Pero todos sabemos a qué se refiere Goldatt, no digáis que no...
Poco más os puedo contar sobre este asunto. He escrito a Mrs. Ferguson esta tarde para solicitarle información adicional. Os mantendré al tanto.


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