Ayer, en el marco de una sesión introductoria al Pensamiento Lateral, durante la realización de un ejercicio que pretendía ilustrar el uso de la técnica del Estímulo al Azar en la generación de alternativas de enfoque a un problema, uno de los participantes se encontró con la obligación de dar una respuesta a una hipotética "Epidemia de obesidad infantil" en nuestro país con el sólo auxilio de la... dinamita.
Me refiero a que la palabra aleatoria que le tocó en suerte era "dinamita", por supuesto.
Parecía tener problemas para sacar adelante el ejercicio. La dinamita, pensé, me sugiere una acción expeditiva, radical. Algo "explosivo", que sucede en un instante, algo capaz de generar mucho ruido, algo capaz de remover los obstáculos en nuestro camino. Recordé que Altshuller había identificado entre sus 40 Principios Inventivos, el uso de "Strong oxidants" [Principio nº38, casi podría recitarlos de memoria], algo que en el ámbito de la gestión se interpreta como una recomendación para desarrollar acciones de corta duración con alto impacto. Un poco en la línea del hexagrama 21 del I Ching, "La mordedura tajante", ya sabéis.
Trasladado al ámbito del problema que nos ocupaba, comenté, la dinamita me sugería la necesidad de hacer algo con carácter urgente, algo impactante, localizado, que "armara mucho ruido" mediático. Algo que, de alguna manera, 'conmocionara' a la opinión pública. Tal vez algo así como un "proyecto piloto" en algún colegio o instituto. Un plan de choque que concentrara múltiples actividades simultáneas, en el frente dietético, deportivo, educativo, familiar y social, con el objetivo de conseguir no sólo resultados demostrables a corto plazo, sino cambios duraderos en los hábitos de vida de los chavales para conseguir una pérdida de peso sostenible en el tiempo. Puesto que la dinamita es algo peligroso, tomaría mis precauciones - médicos colegiados, especialistas deportivos, psicólogos, educadores y otros profesionales realizarían una supervisión estrecha del programa.
En cuanto al ruido, lo primero que pensé fue en convertir toda la experiencia en una suerte de "reality show", un trasunto de 'Operación Triunfo', pero lo descarté igual de rápido atendiendo al derecho a la intimidad de las personas implicadas, especialmente de los niños. Pero tal vez podríamos dar un tratamiento de "héroes" a los chavales que consiguieran superar su problema. Convertirlos en modelos para otros chicos/as en situaciones parecidas. ¿Y un concurso a nivel nacional? Una competición entre colegios, en la que el éxito se mida no sólo por los resultados conseguidos a corto, sino por la capacidad de mantenerlos en el tiempo. Eso atraería a los medios. Tal vez podríamos conceder algún tipo de distinción para el centro educativo participante. Una "certificación".
Con toda seguridad cada uno de vosotros hubiera llegado a planteamientos diferentes y más interesantes que éste. El punto a destacar aquí es, para mí, que debido al peculiar funcionamiento de la mente, puede conseguirse de modo consciente que cualquier concepto establezca contacto con el tema de nuestro interés transformándose en un estímulo para la elaboración de distintas alternativas. Siempre. Sólo hay que ser disciplinado, insistir con la palabra que te toque y trabajar no sólo con la literalidad, sino con los conceptos o valores que te sugiera.
A menudo, las técnicas más sencillas son las que mejor funcionan.


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