Don Alberto ha anunciado recientemente un rediseño urgente de los procesos administrativos de concesión de licencias en el Ayuntamiento de Madrid. Enhorabuena a los premiados [me refiero a la empresa consultora, sin duda multinacional, que se habrá hecho con el contrato]. Por mi parte, creo que lo que sobran son las licencias. Dicho de otra manera: PO La mejor licencia administrativa es la que cumple su función sin existir. Altshuller dixit. Es decir, la licencia ideal, en el ámbito de este debate, sería aquella que garantizase la conformidad de las instalaciones, equipamiento, actividades y/o personas asociadas a una actividad económica - a saber, bares de copas - con la legislación que les sea aplicable, SIN NECESIDAD de que los propietarios del negocio tuvieran que pasar por un calvario burocrático y/o de extorsión. Creo que la mayoría estaréis de acuerdo con esto.
Podemos imaginar un procedimiento administrativo ultra-simplificado, infinitamente más ágil, significativamente más económico, que empezaría con la comunicación de la apertura del local, por parte del empresario, a la Administración Municipal competente y demás partes interesadas. Inmediatamente, el empresario recibiría algún tipo de identificación que debería colocar en lugar visible a la entrada y/o en el interior del local. Esta marca se colocaría antes del primer día de inicio de actividad.
El Ayuntamiento no emprendería ninguna acción contra el negocio mientras no se demostrara una no conformidad con la legislación aplicable. El garante de esa conformidad sería el empresario. Para evitar incurrir en sanciones muy severas, los empresarios aplicarían, antes de la puesta en marcha del local, uno o varios procedimientos de evaluación de dicha conformidad, de acuerdo con la normativa vigente. No sería necesario que remitiese los resultados de tales evaluaciones al Ayuntamiento, pero sí debería guardar los registros de las mismas.
El Ayuntamiento, para terminar, realizaría de forma sistemática inspecciones sobre muestras aleatorias del colectivo de negocios cuya puesta en marcha hubiera sido comunicada, así como sobre cualquier local que no dispusiera de la marca identificativa y/o se sospechase que hubiera hecho un uso fraudulento de la misma. Esto se podría hacer con una plantilla menor que la existente y/o con empresas especializadas subcontratadas para tal efecto, auditoras del tipo de las ya existentes para sistemas de calidad o de conformidad de producto.
Esto sería todo, a falta de concretar detalles. Al infractor se le caería el pelo. El resto de empresarios [más o menos] honrados podría desarrollar su actividad sin miedo a ser chantajeados por una panda de sinvergüenzas. No se requiere de la firma, no hay nada con lo que extorsionar. Y pocos se atreverían a abrir un negocio sin cumplir con la ley. ¿Un disparate? Pero ¿qué otra cosa es, en el fondo, el marcado CE?


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