A estas alturas muchos de vosotros estaréis 'devorando' el tercer libro de Naomi Klein, recién publicado en español. Como en el caso de No Logo, su primer best-seller, os encontraréis con un libro brillante, muy bien escrito, bien documentado... y transparentemente tendencioso, algo que no me parece mal en absoluto, pero que cualquier lector debe tener bien presente.
Personalmente, hace tiempo que identifiqué, como la Rubia puede atestiguar, los usos y maneras que la sra. Klein etiqueta tan sagazmente - precisamente ella, que tan poco gusta de "etiquetas"! [esto es un intento de chiste... ¿A que es triste que tenga que decirlo?]. Quede claro que La Doctrina del Shock no es una estrategia reservada a la derecha o izquierda totalitarias, sino que se ha convertido en el elemento definitorio de esta década, puesto que impregna lo político, lo social y lo económico por igual. Si hemos de hacer caso a la sra. Klein, se trata, en realidad, de la forma de actuar del Capitalismo desde sus inicios. De cualquier modo, el libro es oportuno. Vivimos una época en la que los gritos de las Casandras no nos dejan oir nuestros propios pensamientos. Se me antoja a veces que las generaciones venideras recordarán los primeros años de este siglo como los años del Terror. La Guerra Fría no fue tan eficaz como lo están siendo el 11-S, el cambio climático, la gripe aviar o la crisis de liquidez de los mercados financieros.
En fin, me voy a las ramas. La sra. Klein ofrece decenas de ejemplos de cómo esa combinación de incertidumbre, confusión, miedo, desesperanza y angustia social que ella denomina estrategia de 'shock', se ha convertido en la 'nueva' forma ha sido, de siempre, la forma en que nos venden la moto (Chomsky dixit). Nada nuevo para los que conocemos el significado de las siglas FUD, pero cuando Naomi lo cuenta parece como que queda más claro. Sirva esta modesta entrada para aportar otro ejemplo a su extenso muestrario de despropósitos. Pinchad en el enlace "Continuar leyendo..." que encontraréis a continuación para ver un ejemplo autóctono de publicidad del shock, probablemente la forma más burda de vender ¿Seguridad? con la que me he tropezado en... bueno, unos meses. Los lectores habituales de Adbusters - ¿dónde estáis?! - fliparéis en colores. ¿Por qué no despiden al tío que concibió esta campaña? Porque todos tenemos que comer, amigos!
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