La navaja
Barajas, Terminal T4, 15 de agosto, 11:40 de la mañana. Esta mañana. Embarco en el vuelo IB 0804 con destino a Gran Canaria. Mal día para viajar. La espera hasta el puesto de control de acceso a las puertas de embarque se ha prolongado durante 12 minutos. Una buena ocasión para practicar la virtud budista de la Paciencia.
En el control, la incómoda rutina de vaciar bolsillos - teléfono móvil, llaves, cartera -, depositar el reloj y el cinturón en una bandeja para su examen a través del escáner. El portátil debe colocarse sin funda, en una bandeja independiente. Una pareja de edad avanzada que está delante de mí es retenida durante unos minutos porque no disponen de receta para un medicamento que la señora lleva en su bolso. Se trata, según declara la pasajera, de unas "gotas para el oído" porque al parecer alguno de los dos tiene una ligera infección y está en tratamiento. Insisten, pero las normas son claras. Me marcho sin saber si finalmente les permitirán pasar la medicina.
Por cortesía de la compañía aérea viajo en clase business, asiento 4D. Los dos asientos contiguos al mío, situados en la misma fila, van ocupados. La fila delantera (3D-3F) va desocupada. Le pregunto al sobrecargo - de siglas M.L. - si hay algún inconveniente en que ocupe alguno de esos asientos. No lo hay y me cambio al asiento 3D. Una vez que hemos despegado, me planteo trabajar un rato y me paso al asiento 3F, de ventanilla, para poder escribir con más libertad. El pasillo es más indiscreto.
Al cabo de un rato la tripulación de cabina empieza servir la comida. Tengo las mesitas de los asientos 3E - central - y 3F ocupadas con libros y el portátil. El sobrecargo, amablemente, opta por abrir el soporte del tercer asiento de la fila, el 3D, para depositar en ella la bandeja de la comida.
Al abrir la bandeja, observamos que un objeto cae al suelo. Es de madera, parece el mango recto de un paraguas o de un cazo, pero el ruido que hace al impactar contra la moqueta hace pensar en algo más pesado. El sobrecargo se agacha para recogerlo y sólo entonces nos damos cuenta de que es una navaja de unos diez centímetros [cerrada]. La cara del sobrecargo enrojece violentamente. "¿Es esto suyo?", me pregunta sin poder ocultar el tono de sorpresa. "¿Cree que estoy loco?" respondo completamente alucinado. Nos miramos durante unos segundos en absoluto silencio. Él comenta algo sobre que el avión procede de Londres y que probablemente la navaja sea de un pasajero de ese vuelo. Recuerdo mi último viaje a Londres y el paso, descalzo, por unos controles de seguridad tipo KGB. "¿De Londres? ¿Y cómo cojones consiguió hacerlo pasar por los controles de seguridad?". "Ni idea", responde él, mientras se guarda el objeto de madera en el bolsillo de su chaqueta. Ninguno de los dos se atreve a decir nada más. Al parecer somos los únicos que nos hemos dado cuenta del incidente. El sobrecargo vuelve al trabajo.
Tengo el portátil ante mí, todavía abierto. Después de unos segundos, empiezo a escribir esta entrada. Apenas una hora después de aterrizar, I'm blogging this.

Pep, qué lástima lo de la cachaça! Estos holandeses son unos listillos... Y sí, lo que comentas de los cubiertos de acero en la cabina, es un contrasentido.
Andrés, por supuesto que te recuerdo. Leo en tu blog que regresaste a tu tierra... espero que todo te vaya muy bien!
Lula, un placer volver a leerte en estas páginas. Vamos a tener que darle la razón a Antonio (Sorani) cuando dice que gran parte de todo este circo de "seguridad" no es más que una gran operación de imagen, para salvaguardar el culete de alguien en las alturas. Como en la vida laboral misma ;-)
Guzmán, espero que nos cuentes tu odisea yankee muy pronto ;-)
A todos, gracias por vuestros comentarios!!
Publicado por: Mario | 29/08/07 a las 14:08
Vuelo Barcelona -> Amsterdam -> Sao Paulo -> Montevideo. Al llegar a la capital uruguaya nos asombramos porque uno de nosotros se había olvidado una navaja en su equipaje de mano. Pasó todos los controles.
En el viaje de vuelta, nos olvidamos un bote de gel en una de las bolsas de mano. En Amsterdam, nos lo obligan a dejar. Junto al bote de gel, dos botellas de buena cachaça sin abrir precintadas y con factura en mano. La excusa: no fue precintada en Europa. Quedaron allí a la salud de los vigilantes.
En el aeropuerto de Mallorca, un anuncio. La crema y el cabello de ángel han sido quitados de la lista de objetos prohibidos y ya se permite subir ensaimadas en el avión.
Y en el viaje entre Amsterdam y Sao Paulo, nos dan para comer cuchillos y tenedores metálicos, sin afilar pero de acero. Si lo hubiéramos intentado subir, nos los hubieran quitado de las manos.
¿Absurdo?
Publicado por: Pep | 28/08/07 a las 13:21
Mario, Quizá no recuerde pero fuí alumno suyo en el IE (MDOP 2005-06?) Como extranjero le cuento que afortunadamente le pasó a usted, si ubiese sido uno de mis paisanos ó coterraneos la cosa tendría otro color... Un saludo y me encanta seguir visitando su espacio, Saludos y Éxitos.
Publicado por: Andrés Galindo | 24/08/07 a las 5:22
Un auténtico expediente X.
Seguro que es de algún pasajero que aborrece los cuchillos de plástico y se lleva su propia navaja. Se le debió de olvidar después de partir el pan-chicle y untar el la mantequilla que te ponen en el avión.
Mucha proceso de seguridad y muy poca eficiencia. Como en la vida laboral misma.
Publicado por: Lula Towanda | 18/08/07 a las 17:36
Menos mal que no te pasó en los EEUU porque sino aún estás allí tratando de explicar que era la primera vez que la veías.
Ya te contaré mi odisea con los americanos de este verano.
Salu2
Publicado por: Guzman | 17/08/07 a las 11:29
Veo que ya estás de vuelta a la cruda realidad (es decir, a Madrid).
Esto que te ha pasado, no es más que una muestra de las cosas que se hacen por aparentar y luego poder decir... "Pero si hacemos controles exhaustivos", vamos la típica táctica de salvar su culo.
En fin, quizás es que estoy un poco quemado con las Administraciones después del día que he tenido para intentar sacarme el pasaporte (http://aramosga.blogspot.com/2007/08/el-dni-digital-ya-est-aqu-pero-cundo-el.html)
Publicado por: Sorani | 16/08/07 a las 23:08
No entiendo como pueden tener esos fallos. Esto demuestra una vez más que con el tiempo las medidas de seguridad se relajan, y descuidos así luego tienen fatales consecuencias.
Su post, don Mario, me hace recordar las medidas de seguridad de los aeropuertos y lo mucho que odio que, cada vez que voy por motivos de trabajo a Cataluña, dñe positivo en el aeropuerto de El Prat al pasar por el escáner, pero no lo haga en el de Madrid.
¿Bajo qué criterios configuran estos escáners?.
Publicado por: abu | 16/08/07 a las 21:06
Es que esas nimiedades no las busca la policía... solo encontrarían un explosivo líquido de ultima generación...
¡Espero que por lo menos vayas a Gran Canaria de vacaciones! :)
Publicado por: Joserra | 16/08/07 a las 8:25
Pues no creas que no lo pensé. De entrada, ni se me hubiera ocurrido tocar la navaja - habría llamado inmediatamente a alguien de la tripulación de cabina. Situación delicada, desde luego, aunque la reflexión obvia es: ¿Para qué c... sirve todo el p... circo que nos están haciendo pasar cada vez que cogemos un avión - y sabes que en mi caso eso significa de dos a cuatro veces por semana - si cualquier capullo puede colar una navaja en el avión cuando quiera?
Publicado por: Mario | 15/08/07 a las 19:24
Pues menos mal que cuando se descubrió había una azafata presente, por que si lo descubres tú sólo ¿qué habrías hecho?
Publicado por: Lucas | 15/08/07 a las 18:55