El último número de noviembre del New Scientist incluye un interesante artículo de Dan Jones titulado The Moral Maze en el que investiga sobre los orígenes de nuestra 'brújula moral', nuestra comprensión de lo que está bien o de lo que está mal, lo correcto o lo incorrecto. El tema me parece de enorme importancia - comprender el por qué tendemos a adoptar una posición u otra con relación a temas como la pena de muerte, el aborto o la investigación con células madre embrionarias puede cambiar la forma en la que vemos esos mismos temas... por no hablar de que nos ayuda a entender por qúe otras personas opinan de una forma tan radicalmente equivocada, ejem, distinta a la nuestra.
Desde hace siglos hay un debate todavía no resuelto sobre los 'fundamentos de la moral', entre aquellos que opinan - como lo hacía Hume - que éstos se encuentran en el sentimiento y aquellos otros que sostienen - como lo hacía Kant - que nuestra moral se fundamenta en la razón. Después de más de 30 años de hegemonía 'Neo-Kantiana', investigaciones recientes parecen dar la razón a los "sentimentalistas"; al parecer, los juicios morales rara vez son el resultado de una deliberación profunda sobre el tema. Más bien son el resultado de "intuiciones morales", que trabajan de un forma muy similar a la de otras respuestas emocionales - como el desagrado o la atracción - que guían nuestro comportamiento. De hecho, varios estudios demuestran que el llamado 'razonamiento moral', la justificación razonada de nuestros juicios morales, aparece después de que se haya emitido dicho juicio. Su papel es más el de un abogado defendiendo a un cliente que el de un científico buscando la verdad. La biología evolutiva, por otro lado, está aportando evidencias de que algunas prácticas morales pudieran haber surgido como consecuencia de un proceso evolutivo de base biológica - en esta línea escribía un post anterior, hace un millón de años. En definitiva, nuestro conocimiento de lo que está mal o está bien tiene más que ver con emociones o genes que con nuestra capacidad racional. Esto es interesante porque de ser cierto, implicaría que algunas actitudes morales podrían ser, hasta cierto punto, heredadas. Quede claro que no me refiero a la postura concreta que alguien adopta frente a un tema como el aborto, sino más bien a orientaciones más generales del pensamiento moral, como pudieran ser el idealismo o el relativismo.
Precisamente para medir el peso que en nuestros juicios morales tienen estas dos dimensiones, el artículo propone un pequeño test que os invito a realizar. Está basado en el Ethics Position Questionnaire diseñado por Donelson R. Forsyth de la Universidad de Richmond, Virginia. El cuestionario original incluye 20 preguntas, pero el test que presenta el autor del artículo es una versión simplificada del mismo. Con respecto del idealismo, el cuestionario mide nuestra opinión sobre hasta qué punto una acción sigue siendo moral si como consecuencia de su puesta en práctica causa daño a otras personas. Con respecto del relativismo, el test pretende determinar el grado en que una persona cree en una moral basada en reglas absolutas, de aplicación universal, frente a otra basada en consideraciones específicas para cada problema.
Consiste en dos grupos de cinco afirmaciones cada uno, con las que debemos mostrarnos de acuerdo o en desacuerdo utilizando una escala graduada de 1 - completo desacuerdo - a 9 - completo acuerdo. Los valores para cada dimensión se calculan por separado; una puntuación de 31 o más se considera "alta". Al representar gráficamente el par de valores, podemos encontrar nuestros resultados situados en uno de cuatro cuadrantes: absolutistas - bajo relativismo, alto idealismo; "excepcionistas" - bajo relativismo, bajo idealismo; situacionistas - alto relativismo, alto idealismo y subjetivistas - alto relativismo, bajo idealismo - un buen ejemplo de aplicación de 'pensamiento 2x2'!
Los absolutistas asumen que ante cualquier dilema moral se conseguirán siempre mejores resultados "siguiendo las reglas". Unas reglas morales, como digo, que consideran de aplicación universal. No obstante, basan sus decisiones no sólo en el cumplimiento de las normas, sino también en el coste que el curso de acción elegido tenga para otros. El qué pesará más en un momento dado, si la "ley moral" o el bienestar de los demás, dependerá en última instancia de la persona de que se trate. Lo que sí está claro es que fundamentalistas hay en todas partes.
Los "excepcionistas" utilizan también normas morales como guías en la toma de decisiones, pero se mantienen abiertos a posibles excepciones - de ahí la etiqueta - de dichas reglas. Están más interesados en las circunstancias que rodean a cualquier dilema moral, incluyendo los riesgos asociados con violar determinadas reglas morales y los beneficios personales que se pudieran derivar de dicha infracción. En definitiva, son algo más fáciles de tratar que los anteriores, aunque tampoco mucho más.
Los situacionistas rechazan las reglas morales por principio; en su defecto, propugnan un análisis individualizado de cada situación, basado en sus propios valores. Hacen hincapié en los riesgos con relación a los beneficios y en el potencial daño a otras personas de cualquier curso de acción escogido. Un alto idealismo conduce por lo general a una defensa a ultranza de los propios valores. Estos son un poco más fáciles de manejar que los primeros, pero también pueden originar muchos dolores de cabeza.
Los subjetivistas, por último, basan sus juicios morales en valores personales más que en principios morales universales y reconocen prágmáticamente que incluso la acción correcta puede derivar en consecuencias negativas para otras personas. Son los menos moralistas, prefiriendo basar sus decisiones en su propio interés. Ningún inconveniente por mi parte. Personalmente prefiero vérmelas con un subjetivista antes que con cualquier otro tipo - sin duda, es el individuo con el que resultará más fácil llegar a un acuerdo - aunque para algunos resulte el más "despreciable".
En fin, después de hacer el test y confirmar que soy un idealista feroz - bien sabido por todos - y un relativista convencido - mejor sabido aún, si cabe - me siento mucho mejor. La etiqueta de "situacionista" no suena especialmente bien en español, pero me gusta bastante más que la de 'rojo' - o 'facha', que de todo me han dicho - a la vez que se presta menos a prostituciones varias como las que ha sufrido el término 'liberal', cuyo uso tengo 'prohibido' por algún amigo a causa de mi moral - relativista, efectivamente. No sé si por elección o por genética, ando por esa esquina del cuadrante desde hace mucho. También me ha resultado entretenido tratar de suponer en qué cuadrantes caerían algunos de mis amigos o conocidos, mi hermano o mi rubia. Creo que la matriz - si bien es un instrumento simplista - puede ayudar a entender mejor cómo se gestan conflictos de orden moral entre personas o grupos.
He preparado una sencillísima hoja de cálculo, con una traducción mediocre pero inteligible de las cuestiones planteadas en el test, que podéis descargar a continuación. Para usarla, sólo tenéis que colocar un "1" en cada fila donde consideréis oportuno, de conformidad con el grado de acuerdo en que os encontréis con respecto de la afirmación presentada. El gráfico se generará de forma automática. Tal vez nos encontremos en la misma esquina.


Recent Comments